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Frente a todo
esto, aparece el reclamo de participación de las ONGs y movimientos
sociales de Norte y Sur, de Este y Oeste, que no están dispuestos
a observar pasivamente la crisis mundial y sus resultados, y que
ven la necesidad de reformular tanto la crítica a la situación
actual, como las posibles soluciones y los caminos para llegar a
éstas.
Entendemos
además que esto sólo será posible en la solidaridad
a nivel planetario de los que sintamos la responsabilidad de crear
una sociedad ecológicamente sostenible y socialmente justa,
teniendo en cuenta la riqueza de nuestra diversidad y no intentando
uniformizarnos en un sólo concepto de desarrollo, en una
sola cultura, sino apoyándonos en la participación
real y la autogestión de crítica, objetivos y medios.
Pacto Acción Ecológica de América Latina y
el Caribe.
Construyendo el futuro. Tratados alternativos de Rio 92.
Nosotros, ONGs
del mundo entero, redes nacionales e internacionales y Movimientos
Sociales, reunidos en el marco de la Conferencia de las NN. UU.
para el Medio Ambiente y el Desarrollo, en el Foro Global, afirmamos
los siguientes compromisos para el futuro:
1- Tenemos conciencia de la contradicción existente entre
el modelo de civilización dominante, injusto e insostenible,
construido sobre el m mito del crecimiento ilimitado y que ignora
los límites finitos de la Tierra.
Entendemos, por eso que la salvación del planeta y de sus
pueblos presentes y futuros exige la creación de una nueva
civilización fundada sobre la ética que determine
y se base sobre los límites, la prudencia, el cuidado y respeto
por la diversidad, la solidaridad, la justicia y la libertad. Subrayamos
enérgicamente la imposibilidad de un desarrollo sustentable
si nuestra lucha no es compartida por los sectores sociales más
carentes y excluídos, y contra la pobreza y las causas del
empobrecimiento.
2- Rechazamos enérgicamente que el concepto de desarrollo
sustentable sea transformado en mera categoría económica,
restringido al empleo de nuevas tecnologías y subordinado
a cada nuevo producto del mercado. Permitir esto significa garantizar
la continuación de la pobreza y la riqueza estructurales,
emergentes del modelo de civilización dominante que denunciamos.
Para llegar a sociedades sustentables, afirmamos que los países
ricos tienen el deber de frenar, estabilizar y más aún,
revertir sus tasas de crecimiento, para que otros países
puedan buscar y ejercer su derecho a niveles de vida dignos y otros
derechos ciudadanos para sus pueblos. En lo que respecta a las mujeres
en particular, garantizar el derecho de control sobre sus propias
vidas tiene que ser una premisa básica de cualquier acción
relativa a los temas de población, medio ambiente y desarrollo.
3- Habiendo quedado demostrado que la mayor responsabilidad por
la degradación y pobreza del planeta le corresponde a la
mayoría de los países del hemisferio Norte, también
queremos marcar que en el hemisferio Sur, los gobiernos, empresas
multinacionales, instancias internacionales de regulación,
bancos y las propias élites locales de poder, se unen para
reproducir el mismo modelo fallido e insostenible, con la aceptación
pasiva de grandes capas de la población.
Tenemos conciencia
de que las actuales relaciones Norte-Sur, basadas en la desigualdad,
la dominación, la explotación y la confrontación
desigual no pueden seguir siendo aceptadas. Esto nos coloca ante
un desafío común: trabajar junto contra los mecanismos
que crean las injusticias y la degradación, uniendo las fuerzas
de la sociedad que aspiran a un cambio, contra las que quieren mantener
este status-quo.
Declaración de Río.
Foro Internacional
de ONGs y Movimientos Sociales, 1992.
Todos deben
entender que el principal problema no es proteger el medio ambiente
per se, sino administrar los recursos ambientales en la forma que
mejor permita lograr un desarrollo social, económico y físico
sostenible. Los principios que han de aplicarse deben considerarse
holísticos e interdependientes, e incluir los siguientes:
* la integridad ecológica, incluida la reducción de
la vulnerabilidad social y cultural, debe mantenerse;
* la satisfacción de las necesidades básicas de todos
es, inequívocamente, el primer deber de la humanidad en los
planos local, nacional y mundial;
* han de garantizarse y satisfacerse todas las necesidades materiales
y no materiales y los derechos de las generaciones presentes y futuras
del mundo, y en particular el derecho de toda mujer, hombre y niño
a vivir en paz, seguridad y dignidad;
* han de crearse condiciones que faciliten y sostengan la autodeterminación
social, especialmente la autonomía, la autosuficiencia, la
democracia participativa y la integridad cultural;
* han de establecerse y mantenerse a todos los niveles de organización
humana, el nivel internacional de equidad con respecto a las necesidades
materiales y no materiales humanas en términos de sexo, religión
y raza.
Raices del futuro. Conferencia Internacional, Paris, diciembre de
1991.
Programa de acción de los ciudadanos para la década
de los 90.
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