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En Uruguay
desaparecieron entre 1961 y 1990 el 37% de los predios rurales
(Figura 1).
Según un estudio del Ministerio de Ganadería
Agricultura y Pesca (1999), entre 1990 y 1999 disminuyó
un 32% la cantidad de horticultores del sur del país,
los que quedan son los productores más viejos. Se fue
aceptando como un proceso irreversible, producto de las tendencias
que marca el mercado, en el marco de la apertura del país
al exterior y a la región, pero no son comunes los
análisis críticos sobre la influencia de las
tecnologías más intensivas en capital y que
generan más dependencia de los productores.
Desde
un punto de vista de sustentabilidad la permanencia de los
agricultores es tan importante como la conservación
del suelo o el uso de insumos que no contaminen.

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