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UNA
MIRADA CUBISTA: APRENDER A VER Y A NOMBRAR
Una concepción
comunitaria exige una aproximación holística, una mirada
que zafe de la perspectiva renancentista (capitalista) con sus puntos
de fuga centrados en el individuo (egocentrismo) asumiendo una mirada
cubista, múltiple e interrelacionada. De allí una primer
afirmación fundante de otra economía, claramente opuesta
a lo establecido: hablar de capital humano, de recursos humanos es contrabandear
en el lenguaje una valoración mercantilista que convierte también
a los seres humanos en mercancías, y eso rechina en el universo
existencial de un querer que valora al otro como finalidad y no como medio.
"Definir a algo -persona, material, cosa o técnica- como recurso,
es una operación con el lenguaje que lo convierte en elemento disponible
para ser explotado, usado en función de intereses que le son ajenos.
Un recurso es siempre algo que no tiene valor en sí mismo hasta
que no se lo ha convertido en otra cosa, total o parcialmente. Su valor
intrínseco es negado o se desvanece a la luz de otros intereses."
(4) Agudamente Henry Lefevre señala que en ese juego de palabras,
que en lugar de nombrar oculta, se obvia el análisis de la realidad,
convirtiendo en "natural" y aceptable lo que es una imposición
"cultural", un instrumento validado en función de intereses
que quedan subyacentes, inconcientes y silenciados pero activos. Así
ironiza que en general los sujetos sujetados al imaginario dominante cuando
hablan de "cómo se ganan la vida", en realidad hacen
referencia a "cómo venden su vida". Igualmente al hablar
de "trabajo" se está nombrando las actividades por las
que se recibe un pago en tanto asalariado y no las tareas emprendidas
en tanto productor. Es imprescindible salir de los valores dominantes,
y poner en consideración no sólo las tecnologías
instrumentales y, como anota Habermas, poner en la mira tanto las tecnologías
organizativas (que estructuran el ámbito político y las
formas de dominanción) como las tecnologías comunicativas
( que sobre todo organizan la base simbólica que facilitan la reproducción
sociocutural). Desde ese punto de vista un escollo a superar es el reducionismo
económico -el economicismo- que contrae la realidad a lo contabilizable
y a lo estadístico. En la reelaboración de un pensamiento
económico los aportes de la economía ecológica (5)
y de la economía de la solidaridad (6) son sumamente valiosos y
en el caso que estamos analizando enriquecieron una experiencia que a
su vez realimenta el andamiaje construído desde una aproximación
científica. Excede el propósito de este pequeño ensayo
la consideración de las variables que las corrientes alternativas
introducen en economía, pero ellas atraviesan lel anàlisis
de la realidad.
4- Prieto, Ruben.
Ecología de los oprimidos. Montevideo, revista Tierra Amiga, no.
3, Junio 1992.
5- Martínez Alier, Joan. De la economía ecológica
al ecologismo popular. Montevideo, Ed. Nordan-Comunidad, 1994.
6- Razeto, Luis. Las empresas alternativas. Santiago de Chile, PET, 1994.
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