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LA
PRODUCCION DE LA AUTOGESTION
Hacia fines
de los años 60 distintas experiencias comunitarias se habían
ido desarrollando y en junio de 1969 en la ciudad de Buenos Aires se celebró
el Primer Seminario Intercomunitario, con la participación de 3
grupos de Argentina, 2 de Bolivia y 2 de Uruguay (entre ellos la Comunidad
del Sur. En esa oportunidad se presentaron diferentes ponencias abordando
toda la temática que hace a proyectos de vida alternativos. Transcribimos
a continuación el documento que sobre "Orientación
económica" presentara la Comunidad del Sur, cuyo lenguaje
muestra los residuos de la época y un relativo acento en la importancia
de los procesos productivos. Posteriormente la experiencia y su pensamiento
se fue desplazando hacia una mayor atención de los modos de vida
-el "mundo de la vida" al decir de Habermas- que a los modos
de producción.
"Vivimos en una sociedad totalmente jerarquizada y en expansión
contínua, donde la alienación creciente de los trabajadores
en el trabajo, se ve compensada por la "elevación del nivel
de vida" y toda iniciativa queda confinada en los "organizadores".
De esta manera hacen fracasar la rebelión de los explotados encerrándolos
en la carrera tras el nivel de vida, rompiendo su solidaridad, mediante
la jerarquización y burocratización de toda empresa colectiva.
Parece claro que "las relaciones reales de producción"
-las relaciones que se establecen entre los individuos y/o grupos en el
proceso de producción de los bienes que necesitan o ponen a disposición
de la sociedad son fundamentos esenciales de toda sociedad. La decisión
de qué producir y cuánto producir debe tomarse en función
de qué queremos consumir y cuánto. Teniendo presente, a
la inversa, que lo que consumimos tiene un costo y requiere un monto de
trabajo que determina nuestras vidas. En esta perspectiva social, no puede
ser admitido ningún divorcio entre productor y consumidor.
Parece evidente que las relaciones sociales (con quiénes convivo,
en qué momentos, qué tiempo dispongo y con qué riqueza
de medios) están determinadas por las relaciones de trabajo y de
producción. Es para y por cierto trabajo productivo que seremos
formados. Si este trabajo excluye la iniciativa, la responsabilidad, el
agrupamiento, la colaboración voluntaria y los intercambios libres
entre los individuos, el florecimiento de sus facultades y su autonomía,
el individuo no podrá reconocerse en el trabajo social que ésta
exige de él. No puede haber emancipación del individuo en
su tiempo libre, hasta que no haya emancipación en su actividad
social productiva: el trabajo. Entonces tenemos que concebir relaciones
económicas nuevas: - Formas de propiedad colectivas que las hagan
posibles. - Niveles de decisión en común que nos lleven
a elegir un nivel de vida (opuesto al elegido por la sociedad capitalista
en beneficio de la dominación: una vida que sólo acumule
bienes de consumo no lleva a una realización individual y social
plena). Morimos sin dejar nacer nuestra potencialidad.
- Crear procesos de producción que permitan una creciente participación
y creatividad en el acto productivo.
- Formas de retribución que garanticen el nivel de vida elegido
y que no perpetúen las diferencias, la explotación dadas
por las categorías de la sociedad capitalista. (Nada de escala
de salarios, la retribución debe ser según las necesidades
analizadas y decididas por cada uno y por todos). - Máxima satisfacción
posible en el trabajo. - Máxima producción y rendimiento.
- Máximo tiempo libre.
A partir de que las retribuciones basten para cubrir las necesidades fundamentales,
los trabajadores deberán interrogarse acerca de lo que es más
importante: el mejoramiento de las condiciones de trabajo, el aumento
de lo consumible, o el aumento del tiempo para estudiar, expresarse o
recrearse (jugar, cantar, pintar, relacionarse con los hijos o los jóvenes
en un medio social recreativo).
Deberemos interrogarnos colectivamente, y no individualmente, creando
un poder colectivo real sobre las condiciones de existencia, de todos
y así lograr un mejoramiento cualitativo.
La situación del hombre común no es fundamentalmente diferente
en los diversos sistemas capitalistas "privado, burocrático
o militarizado" aún cuando se encubra con conceptos tan contradictorios
como "socialismo de Estado" o "liberación nacional":
en todos ellos las relaciones reales de producción son similares.
El objetivo del cambio no puede ser sólo la abolición de
la propiedad privada, abolición que los monopolios y sobre todo
las burocracias realizan ellos mismos gradualmente sin provocar en ellos
más que una mejora de los métodos de explotación,
sino esencialmente la abolición de la distinción fija y
estable entre dirigentes y ejecutantes en la producción y en la
vida social en general.
El problema del cambio se convierte en el de la capacitación del
pueblo para dirigir la sociedad. Pasar de la impugnación del poder
del capital en la producción a la impugnación del poder
en la sociedad en su conjunto. Reorganizar la sociedad sobre la base de
instituciones que los hombres comprendan y dominen.
Nuestro proyecto, que tiene uno de sus apoyos en núcleos de vida
alternativos, es un tímido esfuerzo para llevar a la realidad estas
ideas; quiere crear un complejo de actividades cooperativas, solidariamente
organizadas, que permitan llevarlas a una práctica real y concreta.
Económicamente tiene que promover:
1- Propiedad común e indivisa. Lo aportado es un bien social abierto
a su usufructo por parte de todos los que quieren participar, y se arranca
definitivamente del sistema de propiedad privada y de la posibilidad de
herencia.
2- Producción y consumo planeados juntos y organizados en relación
el uno con el otro, mediante mecanismos de decisión colectivos.
3- Retribuciones en función de necesidades decididas por todos
(nivel de vida conscientemente elegido).
4- Asegurar atención de problemas como enfermedad, incapacidad,
vejez o infancia, es decir situaciones de dependencia económica,
por medios solidarios creando cajas de solidaridad administradas cooperativamente.
5- Promover la capacitación más alta posible en todos los
aspectos de la persona humana, facilitando estudios y trabajos (desarrollo
intelectual, manual y estético) por medio de "becas",
esfuerzo económico que reintegrará el beneficiado al aportar
su crecimiento al proyecto.
6 - Cualquier bien que reciban los integrantes del proyecto por concepto
de herencia, regalo u otro medio casual, se vertirá como bien común.
7- Facilitar lo más posible el máximo de iniciativa personal
en todo lo referente a elevar el nivel cultural y de información
de los integrantes (bibliotecas, viajes, estudio).
8 - Integrar el trabajo, el estudio y la capacitación, en un progresivo
aumento del tiempo suficiente para conocer, investigar y crear directamente
en los lugares de trabajo.
Finalmente saber que en el seno de condiciones materiales muy adversas,
escasez, bajo nivel técnico y pobre equipo industrial, la autogestión
no basta para fomentar una reflexión y una investigación
concretas sobre la división óptima, técnica y social
del trabajo, sobre la realidad de las necesidades, sus prioridades y por
lo tanto sobre el modelo de consumo y de civilización.
El imperativo cuantitativo sigue siendo notablemente dominante. En estas
circunstancias, los responsables de la gestión, debemos tomar a
nuestro cargo inevitablemente las necesidades frustrantes de la acumulación.
Por el logro de la autogestión en muchas ocasiones nos vemos obligados
a subordinar, por nuestra propia iniciativa, nuestras necesidades a las
exigencias de la producción e imponernos una autodisciplina que
en otros sistemas es impuesta desde afuera. En suma, nos vemos obligados
a comprobar que la emancipación real será imposible por
mucho tiempo todavía, y a asumir con todas sus consecuencias esta
imposibilidad. La aspiración será pues una transformación
progresiva y total que exige una militancia clara para abarcar la sociedad
toda" (7).
7- Comunidad del
Sur. Una experiencia de vida cooperativa integral. Montevideo,1985.
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