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Apuntes para un diálogo sobre parejas enfrentadas: LA ANARQUIA Y EL ANARQUISMO EL ESTADO Y LA DOMINACIÓN La necesidad de recrear las ideas libertarias es intrínseca a esa misma concepción filosófico-social. De allí la importancia de abrir espacios (como el que estamos intentando) para la consideración crítica de sus nudos fundantes, la dilucidación de sus aspectos inmaduros o endebles, la proposición de nuevas expresiones y el análisis de formas experimentales que permitan su confrontación en el seno de la realidad, así como la retroalimentación necesaria e imprescindible para su permanente reelaboración. Por otra parte ese modo de pensar y hacer necesita de una creación colectiva, cuyo objeto y sentido es servir de motor para la "invención" de seres y sociedades (personas e instituciones) autónomas, libre y solidarias. Para ello tan importante como las expresiones emergentes desde posiciones y postulaciones individuales (primer momento de creatividad) lo son las relecturas, interpretaciones o correcciones que vayamos aportando en instancias interindividuales o colectivas (segundo momento de creatividad). El desarrollo de un paradigma libertario exige ese juego dialéctico entre momentos emergentes (probablemente individuales) y la retroalimentación nacida del diálogo y la confrontación (mayoritariamente surgida en grupos y experiencias colectivas, espacios de libre experimentación, al decir de Malatesta). Entendiéndolo con un punto de apoyo valioso nos proponemos partir del aporte inaugurado por Eduardo Colombo en su reciente libro "El espacio político de la anarquía"(Editorial Nordan-Comunidad, 2000) Trataremos de extraer los aspectos que consideramos más significativos tanto para una mejor comprensión de nuestras ideas y de su vigencia de cara al mundo actual, como a sus posibles aplicaciones en la realidad critica de nuestro tiempo. "La
anarquía es una figura, un principio organizativo, un modo de representación
de lo político". Un aspecto fundante de este modo de pensar a los seres humanos y las instituciones deseables, radica en la afirmación de que ni la "naturaleza" ni la "divinidad" han dado la libertad al hombre. Aformación que se coloca en oposición frontal a las concepciones heterónomas que explican tanto a los seres humanos, como a sus creaciones sociales y culturales, como originadas en instancias sacralizadas (la Naturaleza o los Dioses). Otro aspecto igualmente fundamental -paradójico y trágico- radica en la conciencia de la situación dada por las coordenadas sociohistóricas que pesan negativamente, amenazando toda emergencia alternativa. El pensamiento y las experiencias libertarias, autogestionarias, nacen tanto a nivel individual como en modalidades colectivas en un medio contaminado y agresivo, que en general sofoca y reprime su desarrollo. Lourau en su libro El Estado inconsciente analiza como las estructuras de personalidad y las estructuras institucionalizadas están atravesadas por un imaginario que sustenta y reproduce modos autoritarios. Por otro lado y en oposición a esa representación de un espacio político "diseñado" para la expansión permanente de la libertad, el "estado" es un principio diferente y contrapuesto, que como paradigma organizador se funda y promueve la dominación de una minoría y la dependencia de los más. A lo largo de la historia ese principio autoritario se desarrolló apoyándose en la endeblez de los individuos y de las formas asociativas que fueron creando a través de la historia, alcanzando cotas de esplendor en civilizaciones eficientes e imperialistas, pero desarrollando, al mismo tiempo, formas y explosiones de resistencia y oposición. El anarquismo
emerge en la historia como la propuesta que se alimenta de un imaginario
radical, en lucha y entremezclado con otras respuestas al autoritarismo
que mayoritariamente no son más que propuestas para el recambio
de elites que aspiran a la dominación. Por otra parte, y desde
siempre, estuvo presente como tendencia en ebullición en el seno
de todas las sociedades y culturas inventadas por los seres humanos. Mas
recientemente se expresa como movimiento específico, que se construye
paralela y en contra de la emergencia del capitalismo, y sus secuelas
de tipo fascistas o leninistas. Porque el hombre no es uno sino múltiple; y es en la inter-acción colectiva que la sociedad se constituye, es en la libertad del otro que mi libertad se reconoce. Y es en su servidumbre que la libertad -mi libertad y la de los "otros"- se limita. Con este planteo, Colombo vuelve a poner el acento en la capacidad instituyente que tipifica a los seres humanos, reafirmando un concepto "voluntarista" de Landauer: "El socialismo es posible e imposible en cualquier época; es posible cuando existen los hombres adecuados que lo quieren, es decir, que lo hacen; y es imposible cuando los hombres no lo quieren, o sólo pretenden quererlo, sin poder realizarlo". Si las gentes
creen que el Estado, y todas las formas que se le asemejan -iglesias o
partidos- son consideradas como naturales, o tomadas como un dato de la
realidad y por lo tanto como algo duro, estable, inmodificable, se adaptarán
(o serán domesticadas) y asumirán las formas sociales que
encuentran en el mundo en que nacen -la autoridad, la religión,
la tradición. Esa naturalización de las creaciones interesadas
en instalar la dominación es lo que explica porqué se enraizan
tan fácilmente en la mayoría de los individuos esa falta
de rebelión, ese conformismo, que lleva a grandes masas humanas,
salvo raros accidentes de la historia, a aceptar un orden social de explotación,
miseria y servidumbre, en provecho de una minoría que detenta todos
los privilegios. Las ideas libertarias, sobre todo cuando se encarnan en movimientos, quiebran esa estabilidad provocada y sostenida, alentando la creatividad e impulsando la capacidad instituyente, la autonomía. Como teoría política se basa en algunas proposiciones básicas que alimentan la reflexión e impulsan la acción. (partiendo de la diferencia entre anarquía y anarquismo o anarquismos): Como resumen tenemos, siguiendo a la construcción conceptual de Colombo, que: La anarquía
es la figura de un espacio político no jerárquico organizado
por y para la autonomía del sujeto de la acción. De allí la necesidad de crear formas concretas, que en sus instituciones permanentemente corregibles y abiertas al cambio permitan el juego de las autonomías. Entonces podemos avanzar en una construcción pensada y actuada que tenga como cimientos los siguientes postulados : 1) la base
del anarquismo, desde el punto de vista de la filosofía política,
es un relativismo radical. 2) El anarquismo
hace una apuesta sobre el principio de preferencia. En lugar de creer en un fundamento sagrado de los valores sobre los que asentar la vida, debemos afrontar la idea. y asumir la aventura, de que somos los creadore de esos valores y aceptar la incomoda tarea de mantener el espíritu crítico sobre esos mismos valores. ------------------------ Hasta aquí
llega lo que no es más que un comentario largo a lo aportado por
Eduardo Colombo, en su libro..Pienso que tal vez sea oportuno agregar
algunas consideraciones incluidas en la ponencia que presenté en
el Coloquio realizado en 1999, en la Universidad de Toulouse, sobre "¿Tiene
un futuro el anarquismo? Hoy como siempre es necesario "Refundar el anarquismo: inventar los anarquismos" Con la expectativa de comentarios u otros aportes, va un saludo libertario,
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