FUTUROS IMPREVISIBLES Y ANARQUISMOS INMADUROS

REFUNDAR EL ANARQUISMO:
INVENTAR LOS ANARQUISMOS

Al igual que los primeros hombres estamos "sorprendidos", perplejos, y por lo tanto duvitativos pero con un impulso que afinca en una profunda necesidad de entendimiento. El deseo es claro pero no el cómo alcanzarlo. De allí esa necesidad de deternerse para repensar, internarse en una "caverna" e intentar un diseño que luego nos permita enfrentar la realidad amenazante, cambiarla desde el conocimiento adquirido en el proceso de entender las fuerzas que parecen cuestionar la vida misma.

Herbert Read, crítico de arte y teórico anarquista, en "Imagen e idea" intenta fundamentar en el arte el surgimiento y expansión de la conciencia. Las expresiones del arte no son un intento de aprehender la realidad, sino de adentrarse en su comprensión para descubrir las interrelaciones y desde su interpretación intentar una construcción de la realidad, la creación de un mundo acorde con significados que cada grupo cultural proyecta. Según su propia dilucidación de la historia del arte y de las culturas, "antes de la palabra fue la imagen". El arte en el albor de la humanidad fue la clave de la supervivencia, fue el aguzamiento de las facultades esenciales para la lucha por la existencia. "El deseo de 'captar' el objeto sobre el cual habrían de ejercerse los poderes mágicos, llevó al fondo de las cavernas, lejos de otras distracciones visuales, para allí jugar con las formas a partir de un sentimiento interno (la imaginación eidética) que no es una representación visual, sino un signo que reune la imagen captada y la sensación internamente sentida. Las formas, en ese encuadre situacional, están dictadas por sensaciones internas más que por observaciones externas.

Con la misma "primitivez" pensamos que enfrentamos hoy la selva en que se ha convertido el medio que habitamos, especialmente en las grandes concentraciones urbanas. Y de allí la reimplantación de un proceso que nuevamente nace de la sensación de agobio por las fuerzas a enfrentar, que se nutre con las imágenes anticipatorias de modos de vida que puedan cobijar ese impulso vital que nos confirma en el deseo de estar vivos.

Otra vez tenemos que reelaborar la visión del mundo tal cual se nos presenta y retomar la tarea de creación de las imágenes que nos puedan guiar en un hacer que nos haga ser.

Al parecer hemos regresado a las cavernas, y en la penumbra volvemos a recoger las sombras que reflejan confusamente la realidad, retornando a la perplejidad de Platón, anonadado por los poderes a que se afilia y que ordenan y organizan su espacio y su tiempo. Las formas las siguen dictando fuerzas heterónoma, pero ahora ha perdido su fuente sacralizada. El descreimiento desafilia y le quita llegitimidad a los poderes institucionalizados.

Los tiempos transitados por seres humanos en rebeldía contra las frustraciones determinadas por la imposición de esas fuerzas hasta ayer sagradas, han desembocado en una conciencia dilatada de que somos mortales, pero con capacidad de creatividad y de reproducción no meramente biológica, y que esa finitud se extiende a las culturas e ideas creadas por nosotros mismos. Hemos desembocado en un vacío signado por la "la muerte de Dios" incrementado por la actual amenaza de muerte que pesa sobre el planeta que habitamos.

De allí esta urgencia de interrogarnos por nuestro futuro, que ya no esta más tejido desde siempre por la naturaleza, ni es un plan diseñado arbitrariamente por los dioses, ni dictado por un destino legislado desde la Historia.

Volvemos a encontrarnos en las cavernas, casualmente no lejos de Lascaux, en la penumbra o en amanecer de un tiempo nuevo. Otra vez impulsado a avanzar hacia el muro con la misma escasez de iluminación, para animarnos a retomar la tarea de crear las formas que nos habiliten para afirmar nuestro poder instituyente. Poder que debe aunar sinergicamente la necesidad de entendimiento y la necesidad de creación, necesidades que son al mismo tiempo capacidad y carencia que se tensan como un arco para impulsar el proyecto de autonomía que emerge como la flecha que apunte a un destino elegido no predestinado ni ciego.

Lo "normal" es que la observación de una experiencia social sea realizada desde una posición externa, posición que le daría un tono de imparcialidad: una mirada pretendidamente científica por oposición a la autoobservación y autoevaluación.

En este caso la aproximación al conocimiento de la experiencia autogestionaria lo haremos desde la participación y la implicación. Pero por la misma razón más que descriptiva y acertiva, se deslizará desde dudas e interrogantes sentidas y vividas desde el mismo hacer que se quiere poner en consideración. De allí sus debilidades y su riqueza.

Por otra parte interrogarse sobre las incertidumbres que surgen en el proceso de creación es parte sustancial de la metodología autogestionaria.

Al mismo tiempo plantea las dificultades inherentes a este tipo de objeto de estudio. Habermas ha puesto de manifiesto los límites que todo universo impone para su comprensión: "los significados, bien estén incorporados en las acciones, instituciones, productos, palabras, redes de cooperación o documentos, pueden hacerse accesibles sólo desde dentro. La realidad simbólicamente preestructurada forma un universo que está cerrado herméticamente a la visión de los observadores incapaces de comunicarse; esto es, tendría que seguir siendo incomprensible para ellos. El mundo vital está abierto sólo a los sujetos que hacen uso de su competencia para hablar y actuar. Ellos obtienen acceso a él participando, al menos virtualmente, en las comunicaciones de los miembros y convirtiéndose ellos mismos así al menos en miembros potenciales". (JH, La teoría de la acción comunicativa. p. 112)

Siguiente

Comunidad del Sur

Presentación
Propósitos
45 años de historia
Notas y artículos


Comunidad del Sur

Justo M Alonso Gonzalez 1534 (Ruta 8 km 16.800)
Tel 22221450
e_mail: ecocom@chasque.apc.org