|
Hoy, mientras lavaba
espinaca para hacer una pascualina, decidí escribirles estas líneas.
Hace tres semanas que consumimos productos de sus chacras, y se nota la
diferencia.
Bien lindo es el placer de sentir que comemos más verduras y menos
fertilizantes. Mi cuerpo y mi alman me los agradecen.
Cuando las estoy preparando me siento tranquila, con el pecho más
amplio, respirando más profundo. Y me percivo dispuesta a cocinar,
a entablar ese diálogo cotidiano con los alimentos. A cuidar cada
fruta y cada verdura. Hasta he tenido la sensación de que los utensillos
están menos sucios.
De mi parte, la intención de consumir estos productos.
Porque la energía que de ellos emanan en la cocina es un regalo
de la naturaleza y el placer de percibirla una posibilidad que ustedes
nos dan.
Y aquí estamos agradeciendo... porque de eso también se
trata la vida.
Pachi
(Analucia, Rodri, Vera y Maia)
|