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En Uruguay, como
en toda la región, la producción de alimentos está
sujeta al uso de grandes cantidades de insumos industriales, como ser
fertilizantes, plaguicidas, pesticidas, etc., que además de generar,
en quienes los utilizan, una dependencia cada vez mayor, la calidad de
los alimentos producidos por estas técnicas es mala. El uso de
estos productos ha sido también la principal causa de empobrecimiento
del suelo. El paso de los años ha logrado que, para obtener una
misma producción sean necesarios más insumos, lo que ha
provocado desaliento e impotencia de los pequeños productores rurales,
promoviendo su emigración o búsqueda de nuevos rubros.
Dentro de este panorama, la utilización de humus de lombriz, puede
permitir la producción de alimentos sin la necesidad de usar insumos
tóxicos y muchas veces excesivamente costosos.
El vermicompostaje
o producción de humus de lombriz, consiste en la acumulación
de materiales orgánicos (pastos, restos de poda, estiércoles,
restos de cocina, restos de cultivos) para su posterior tratamiento con
lombrices, las que han de procesarlo a través de su tubo digestivo,
cooperando en la globalidad del proceso infinidad de microorganismos,
así como de otros integrantes del suelo.
La especie de lombriz utilizada más comunmente para la producción
de vermicompost es Eisenia foetida, conocida vulgarmente con el nombre
de Roja Californiana. Pese a su nombre, es originaria de Europa y fue
introducida en nuestro país hace más de cien años,
estando perfectamente adaptada a nuestras condiciones ambientales.
Esta adaptación hace de ella una excelente aliada por su bajo requerimiento
de cuidados e insumos.
La materia orgánica que cae al suelo, normalmente se descompone
en forma de minerales (azufre, nitrógeno, gases , etc.) los cuales
desaparecen rápidamente del suelo por la acción del agua
o en forma de gases. Estas sustancias, así generadas, pueden ayudar
a las plantas en su crecimiento, pero no resultan buenas aliadas del suelo
y mucho menos de las napas subterráneas, pues las contaminan. En
tanto, la materia orgánica que ha atravesado el tracto digestivo
de la lombriz y es deyectada (fecas o pelets) luego de la digestión,
adquiere características físicas y químicas distintas
a la materia prima que le ha dado origen. Esta nueva materia orgánica
es denominada genéricamente humus de lombriz o vermicompost. Este
humus, es fundamental en la recomposición del suelo degradado.
Esto está dado, por el hecho de que el suelo requiere además
de los constituyentes minerales (arena, limo y arcilla), una fracción
orgánica, constituida por humus, conformando ambos el denominado
complejo húmico-arcilloso. Teniendo la ventaja de que la arcilla
mantiene la humedad del medio y el humus la fertilidad.
La materia orgánica original procesada de esta manera y que se
se convierte en otra materia orgánica, evitando su transformación
en elementos simples o minerales, implica un verdadero reciclaje, pues
se le ha devuelto a la Naturaleza parte de lo extraído.
Las tierras tratadas
con este abono:
- son más
ricas en nitrógeno (necesario para el crecimiento), fósforo
(necesario para la yemación-genes), calcio y magnesio
- tienen mejores
condiciones para el drenaje del agua
- proporcionar un
volumen de aire necesario para que las raíces puedan crecer
- aumenta la cantidad
de sustancias antibacterianas, logrando que las plantas sean más
saludables
Se ha observado que
frutales viejos o que producen poca cantidad de fruta, después
de un tratamiento regular (3-4 años) producen una nueva corteza,
que crece sobre la vieja y que cubre viejas heridas, además de
producir más frutas. También se defienden mejor de las lesiones
producidas por los insectos.
MANEJO
DE LOS CANTEROS DE LOMBRICES
Lo primero es tratar
de multiplicar el número de lombrices que poseemos, que al inicio
es generalmente reducido. Para ello, debemos esforzarnos en darles una
dieta lo más variada posible. En el comienzo se pueden presentar
uno de estos casos:
Caso A
Las lombrices que hemos obtenido ya venían con un importante volumen
inicial de alimento, es decir, materia orgánica. En este caso iremos
agregando en forma gradual, más residuos encima. No debemos excedernos,
pues podríamos sepultarlas.
Caso B
El alimento inicial, es muy pobre, es decir contiene poca cantidad y variedad
de materia orgánica, por lo tanto, necesitan ser rápidamente
alimentadas. Aquí recurrimos a un sustrato que tenga un proceso
previo de predigestión o de descomposición (estiércol,
pajas de todo tipo, restos de cultivos). En el caso de ser un sustrato
de alta y rápida putrefacción, como desechos y residuos
con muchas proteínas y azúcares (relación C/N alta.
ej. algunas frutas), puede elevarse la temperatura de la pila, montón
o recipiente donde se tengan las lombrices.
Esto se debe, a que al contener mucho nitrógeno, proliferan múltiples
microorganismos, cuya actividad produce el mencionado efecto. Por lo tanto,
deberá observarse con frecuencia hasta tanto no se haya estabilizado
el nuevo alimento cuál es el comportamiento de las lombrices.
En ambos casos puede
suceder que haya falta de oxígeno, entonces podrá verse
afectado el material en descomposición. Lo cual se manifiesta por
el desprendimiento de un fuerte olor desagradable (agrio o ácido),
conduciendo a la pérdida de importantes nutrientes, además
de crear un ambiente poco apto para las lombrices, por lo que tratarán
de emigrar en busca de un sitio mejor. La solución es remover o
dar vuelta dicho sustrato a los efectos de permitir la entrada de aire.
Si esto fuera imposible por la dimensión del lombricultivo, no
debemos preocuparnos mayormente, pues las lombrices permanecerán
en los estratos superiores. A medida que la temperatura del sustrato descienda,
las lombrices ocuparán todo el sustrato. En estos casos, se generan
situaciones no deseables, pero de ninguna manera constituyen situaciones
límites. Eisenia foetida tiene una amplia capacidad para soportar
las situaciones difíciles que les podemos generar. Por eso resulta
muy importante su capacidad de desplazarse activamente. El hecho de que
estas lombrices sean capaces de trasladarse de un sitio a otro ante posibles
dificultades, nos da cierto grado de libertad respecto a su cuidado. Al
dispersarse regularmente cierto número de individuos, se activa
directa e indirectamente la actividad biológica del
suelo por donde las mismas se desplazan, ya sea un jardín, césped,
huerto u otro. No debemos temer, bajo ningún concepto, que algunos
ejemplares emigren, pues de todas maneras seremos compensados por la alta
fecundidad de esta especie y porque además, podremos captar aquellas
que estén fuera del área destinada al manejo. Recuerde siempre
que: Las lombrices, más que nadie, saben de su trabajo. Usted no
se preocupe, simplemente deles libertad para elegir. Aprenda a observarlas.
¿Qué
otros aspectos generales son importantes?
Otro aspecto a considerar es la humedad. Esta debe ser del 80% aproximadamente,
la cual se puede medir fácilmente de la siguiente forma: se aprieta
en una mano un puñado de material y del mismo deberán desprenderse
algunas gotas entre los dedos. Si chorrea debe corregirse, dejando que
el exceso de agua escurra por la caja o cantero. Si por el contrarario,
no escurre o salen escasas gotas, pasaremos a regar lentamente con agua
sin cloro.
De no ser posible porque sólo se dispone agua de OSE, la dejaremos
en un recipiente destapado durante 24 horas. Si dada la extensión
de los cultivos de lombrices, es imposible efectuar esta operación,
los mismos podrán ser regados con agua clorada (de OSE), pero se
deberá buscar una solución a corto plazo. Recuerde: El agua
con cloro afecta la actividad de los microorganismos, la cual es fundamental
para los procesos de degradación.
Las lombrices se vuelcan
, sin enterrarlas, sobre el alimento fresco (la materia orgánica),
tanto sea en un borde como en la parte superior. El no enterrar las lombrices
permite que si el alimento no está en condiciones, puedan permanecer
a la espera, hasta que se logren las mínimas por ellas exigidas.
Para la obtención
de vermicompost, una vez que se formó el montículo, pila
o cantero y se introdujeron las lombrices, ya no debemos agregar más
alimento.En las proximidades debemos ir armando un nuevo montículo,
de manera que al irse empobreciendo de nutrientes y desecándose,
las lombrices emigren paulatinamente hacia el nuevo. Esta es otra de las
ventajas que tiene la activa movilidad de Eisenia foetida dentro de un
radio dado. A pesar de que una gran mayoría de lombrices emigra
en busca de una nueva fuente de alimento, queda un número significativo
de ellas en el viejo montículo, lo que es importante en especial
para quién recién se inicia.
En caso de que se
disponga de más alimento del necesario para preparar los canteros,
pilas o cajones éste puede ser acumulado y acondicionado en montículos
para estar en mejores condiciones de descomposición cuando las
lombrices sean traspasadas a éstos. La dimensión de los
mismos dependerá, en primera instancia, de la disponibilidad de
materia orgánica y del espacio disponible para tales fines. Si
ninguno de estos elementos son limitantes, la limitante estará
dada por el peso. Este no debe aplastar la zona central o núcleo
del montículo, pues es la zona con mayor riesgo de carecer de oxígeno,
ya que puede alcanzar una temperatura de 65 grados centígrados.
Estos montículos, aún sin lombrices, deben recibir el mismo
tratamiento que si las tuviesen: buena humedad y una cobertura de aislación
al medio externo, tales como recorte de césped, pajas de todo tipo,
aserrín (evitar el de pino o eucaliptus), arpillera.
Algunos métodos
para cosechar el vermicompost son:
Trampa
Consiste en una bolsa de red (tipo bolsa para papa) a la que se rellena
hasta la mitad con algún material del tipo de la bosta de caballo,
es decir, que no eleve demasiado la temperatura por mucho tiempo. Estas
trampas se colocan sobre los montículos que se pretenden cosechar,
tantas veces como sea necesario. Es decir, mientras en ellas se introduzcan
lombrices habremos de repetir la operación.
Levantamiento
del montículo
Si bien esta forma no excluye la anterior, consiste en levantar totalmente
el montículo y trasladarlo a otro sitio techado y seco, de manera
que en su remoción, el aireado acelere la desecación
por evaporación. Próximo a donde depositamos el material,
es conveniente poner algunas trampas bien humedecidas para
recuperar aquellas lombrices que emigren.
Así, con estas operaciones hemos logrado extraer del vermicompost
la mayor parte de las lombrices (aproximadamente un 95%). Este puede ser
llevado al huerto o jardín, donde luego de ser aplicado al suelo,
se le coloca una cobertura verde de gramíneas o leguminosas frescas
(mulch). Si se generan las condiciones requeridas, las lombrices que aún
quedaban podrán reanudar sus actividades. Merecen mención
las ootecas (bolsas que contienen los huevos) depositadas por las lombrices,
como resultan casi imposible de extraer dado su tamaño, lo mejor
será proceder como se señaló anteriormente, es decir,
una vez volcado el vermicompost en el suelo recubrirlo con un mulch y
mantenerlo húmedo. Una vez que eclosionaron, si necesitamos de
algunos ejemplares, simplemente tenemos que trampear, tal como se indicara
anteriormente. Para finalizar, diremos que no hemos hecho hincapié
en aquellos parámetros ambientales, tales como la temperatura (máxima-mínima,
el pH (acidez-alcalinidad) u otros, porque no constituyen una traba u
obstáculo importante para el desarrollo de la lombricultura. En
realidad, habría un único obstáculo: el no aprender
de nuestra propia experiencia; esto nos conducirá a depender de
terceros siempre que se nos presenten dificultades. Estos elementos que
se aportaron, aunque pueden parecer pocos, son más que suficientes
para iniciar un lombricultivo. El resto, depende de la creatividad y de
lo que las lombrices enseñan.
Tomado de Manual de Educación y Medio Ambiente.
Editado por REDES-AT.
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